La punta de iceberg
Todos conocemos la historia del Titanic. El barco, que poseía gran parte de su estructura situada por encima del agua, colisionó contra un iceberg, cuya estructura estaba casi en su totalidad sumergida. Es en cierto modo la historia de David contra Goliat. Del poder del "aparentemente" pequeño que tumba al "aparentemente" poderosos.
Ultimamente hemos escuchado noticias, para algunos preocupantes, sobre el fraude de centrales fotovoltaicas que generan energía de noche, utilizando para ello generadores de gasoil. ¡No hay motivo de alerta, ya que porcentualmente, los casos en los que se ha detectado son escasos! Es el mensaje tranquilizador que han querido lanzar, tratando de mantener una delicada ambigüedad entre lo desdeñable de la conducta y su supuesto nulo impacto sobre el bolsillo del pagano consumidor eléctrico.
Pero,¡¡¡ no nos engañemos!!!, alguien tan sinvergüenza como para verter a la red como energía solar altamente subvencionada a las 3 de la madrugada, no debe tener muchos problemas en hacer algo parecido en horas de escaso sol, bien por razones climáticas o de otro tipo. O que existen otros defraudadores menos descarados que sólo utilizan este tipo de técnicas en aquellos momentos en los que no pueda generar tanta alarma.
En cualquier caso, no dejan de ser mis afirmaciones anteriores mas que meras especulaciones, y no por ello puedo saltarme el actualmente tan desdeñado principio de presunción de inocencia. Lo que si es cierto es que una de las máximas que uno ha venido corroborando desde mis ya lejanos tiempos de estudiante de economía, es que el ser humano responde a incentivos. En el caso que nos ocupa, este incentivo esta en función de dos variables básicas, la ganancia derivada del fraude (mucha con el generoso sistema que regala pingües beneficios extraordinarios por kwh generado a los titulares de estas instalaciones, especialmente las que entraron en funcionamiento antes de septiembre de 2008) y la probabilidad de ser descubiertos, lo que dado el tamaño y el carácter aislado de muchas plantas fotovoltaicas, se torna difícil y caro.
J. F. Kennedy afirmaba que la victoria tiene un centenar de padres pero la derrota es huerfana. Muchos se han apuntado el merito del auge renovable de nuestro pais. Sin embargo, además de los éxitos regulatorios que ha habido en este proceso, no podemos olvidar que el principal motor de este despegue ha sido el sobrecoste que los consumidores de electricidad hemos asumido en forma de primas e incentivos. Ahora que seguir presionando sobre las tarifas y precios de consumidores presentes y futuros (vía déficit), tendremos que otorgar nuevas paternidades a aquellas ideas que intenten romper con un bloqueo financiero, con vistas a garantizar un ritmo de crecimiento adecuado y sostenible al fomento de estas energías, tanto desde la perspectiva ambiental como la económica y social
Ultimamente hemos escuchado noticias, para algunos preocupantes, sobre el fraude de centrales fotovoltaicas que generan energía de noche, utilizando para ello generadores de gasoil. ¡No hay motivo de alerta, ya que porcentualmente, los casos en los que se ha detectado son escasos! Es el mensaje tranquilizador que han querido lanzar, tratando de mantener una delicada ambigüedad entre lo desdeñable de la conducta y su supuesto nulo impacto sobre el bolsillo del pagano consumidor eléctrico.
Pero,¡¡¡ no nos engañemos!!!, alguien tan sinvergüenza como para verter a la red como energía solar altamente subvencionada a las 3 de la madrugada, no debe tener muchos problemas en hacer algo parecido en horas de escaso sol, bien por razones climáticas o de otro tipo. O que existen otros defraudadores menos descarados que sólo utilizan este tipo de técnicas en aquellos momentos en los que no pueda generar tanta alarma.
En cualquier caso, no dejan de ser mis afirmaciones anteriores mas que meras especulaciones, y no por ello puedo saltarme el actualmente tan desdeñado principio de presunción de inocencia. Lo que si es cierto es que una de las máximas que uno ha venido corroborando desde mis ya lejanos tiempos de estudiante de economía, es que el ser humano responde a incentivos. En el caso que nos ocupa, este incentivo esta en función de dos variables básicas, la ganancia derivada del fraude (mucha con el generoso sistema que regala pingües beneficios extraordinarios por kwh generado a los titulares de estas instalaciones, especialmente las que entraron en funcionamiento antes de septiembre de 2008) y la probabilidad de ser descubiertos, lo que dado el tamaño y el carácter aislado de muchas plantas fotovoltaicas, se torna difícil y caro.
J. F. Kennedy afirmaba que la victoria tiene un centenar de padres pero la derrota es huerfana. Muchos se han apuntado el merito del auge renovable de nuestro pais. Sin embargo, además de los éxitos regulatorios que ha habido en este proceso, no podemos olvidar que el principal motor de este despegue ha sido el sobrecoste que los consumidores de electricidad hemos asumido en forma de primas e incentivos. Ahora que seguir presionando sobre las tarifas y precios de consumidores presentes y futuros (vía déficit), tendremos que otorgar nuevas paternidades a aquellas ideas que intenten romper con un bloqueo financiero, con vistas a garantizar un ritmo de crecimiento adecuado y sostenible al fomento de estas energías, tanto desde la perspectiva ambiental como la económica y social
